Memorias

Luces y Sombras


Desde lo alto miro al horizonte, por el mismo lugar el Sol siempre sale acompañado de un mismo color, un carmín ya cansado, casi oxidado. Grisáceas gasas cubren unas encarnadas heridas que con cada amanecer vuelven a abrirse. Miro desde la ventana más próxima, el Sol no sale hoy, únicamente sus pestañas se vislumbran a tientas allá a lo lejos, inexorables, incandescentes, irremediables. Acompañan a una mirada que nos quema, que nos ciega y marchita y que aun así nos da la vida.
Hoy no caminas conmigo, me alejo de ti, me voy donde nunca, donde siempre. Tu apariencia se esconde tras las montañas, las mismas que no me dejan verte. Con los ojos vendados intento acariciar tu pelo mientras los edificios juegan a esconderlo, aquí, en la ciudad inmensa me siento completamente perdido. Bajo, y luces intentan imitarte, subo y anaranjados guiños interrumpen mi camino. Cansando de tantos parones y arranques, de tantos reflejos y tantas miradas, de tanta luz y tanta sombra. Camino siguiendo tus destellos y velos, con tu calor, que siempre me acompaña, abrigándome y asfixiándome, tal y como cada mañana.

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