Es horroroso el sentirse como en un árido desierto donde todo se derrumba. Todos los seres que formaron este mundo ilusorio, todos aquellos que lo hicieron mejor huyen, y nos dejan solos. Es como un parásito que se apodera de ti, obligado a caminar sin saber adónde ir. Miras al horizonte y lo ves, está ahí, tu vista se nubla por el calor y lo quieres tocar pero se desvanece a cada paso que das. Son las mismas palmeras, esas que no mirarás, es la misma agua, esa que no beberás pues estas obligado a andar hacia un oasis que tarde o temprano sabes que desaparecerá. El Sol te quema la piel y te cala los pies. Viandantes vendados que no se paran a pensar ni adonde llegarán, pues solo son números, nada más. La alegría no es fácil de compartir así, y yo, aquí, sigo sin poder dormir.

02/13

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