Era de Pakistán, nos lo había dicho horas antes con una voz firme y segura, cuando el policía le preguntó la voz no le salía del cuerpo. Le hicieron recoger sus cosas sin decir nada más. Abrió su negra cartera donde guardó su ticket y su identificación junto a dos pequeñas fotos de carnet, se levantó con el ceño fruncido, agarró su mochila negra y se perdió entre la marea negra en una noche negra de luna llena.

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