Memorias

Budapest – Múnich (1)

Su nombre podría ser cualquiera, pelo negro y tez morena, como los de la mayoría que nos acompañaban. Salimos de Budapest con destino a Múnich en un tren con demasiada gente, los pasillos se colapsaban con personas que iban y venían buscando un asiento en un vagón que ya estaría ocupado. Él tuvo suerte y se sentó en el asiento 94 del vagón 260, enfrente de mí, pero algo más escorado a la derecha. Me miraba y se hacía participe de la situación que se vivía en el pasillo, negaba con la cabeza y sonreía. En ningún momento dio la sensación de estar preocupado, ni siquiera nervioso, únicamente estaba allí, formando parte del público que presenciaba la gran escena del tren.

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